Sempiterno: "Que durará por siempre, que habiendo tenido principio, no tendrá fin".
Sempiterno, perenne, interminable, por siempre jamás… Pocas palabras en las que el autor quisiera encerrar todo su poemario. En tres etapas bien definidas, con algunas variantes de estilo, pero todas con un eje común: la angustia existencial ante el devenir y la presencia en cada uno de los momentos del sentimiento amoroso, como motivación subyacente del acontecer. Una "Pasión" como iniciativo rito ante el descubrimiento de un destino literario ajeno a lo superficial, y que descubre la libertad como un horizonte sin límites impuestos.
Este libro fue escrito para hablar de algo connatural al ser humano, que viene con nosotros desde el momento mismo de nuestro nacimiento e incluso antes, en el vientre de nuestra madre; y que, como muchas otras cosas, con frecuencia olvidamos, sumidos en un medio artificial que nos induce a conductas también artificiales.
Nos estamos refiriendo al movimiento, actividad que en cualquier cultura más "primitiva", menos "civilizada" que la nuestra y por lo tanto más cercana a la naturaleza, que es nuestra fuente, no podría dejar de concebirse como parte esencial de lo cotidiano.